Young Adults of St Francis

Archive for June 2014

COMMUNION DISTRIBUTORS

 
“Is not the bread we break a sharing in the body of Christ?” —1 Corinthians 10:16
 
This book, One Bread, One Body, is intended to motivate us to celebrate Mass and receive Holy Communion daily, or as often as possible. Therefore, the feast of Corpus Christi is of special significance for us. We pray that everyone who has ever read this book is totally committed to Jesus and in a deep communion with Him. Then it would be normal to express this communion in the way Jesus taught us at the Last Supper.

As we do this in memory of Him (1 Cor 11:24), we grow into deeper communion with Jesus. Through Jesus, we have communion with the Father and in the Spirit. We are also in communion with all those who receive Holy Communion. “We, many though we are, are one body, for we all partake of the one loaf” (1 Cor 10:17).

If we could receive and give communion in the deepest sense of the word, our communions would be catalysts to change the world. Nations would be united. Denominations would crumble, and all Christians would be one as Jesus and the Father are one (Jn 17:21). We would see deep unity within church congregations instead of pettiness and jealousies. Marriages and families would be one in mind and heart. The whole world would be radically and quickly changed into the image and likeness of God if we received and distributed communion in the deepest and fullest way.

 
Prayer: Jesus, give me a desire to receive You daily in Holy Communion.
Promise: “For My flesh is real food and My blood real drink. The man who feeds on My flesh and drinks My blood remains in Me, and I in him.” —Jn 6:55-56
Praise: “O body of Christ! O blood of the Lord!”

MINISTROS DE LA EUCARISTÍA

 
“Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?” (1 Corintios 10:16).
 
Este librito, Un Pan, Un Cuerpo, quier motivarnos a participar de la Misa y recibir la Santa Comunión diariamente o tan a menudo como sea posible. Por lo tanto, la Fiesta del Cuerpo de Cristo es de especial importancia para nosotros. Nosotros oramos para que todos los que lean este libro se comprometan con Jesús y puedan vivir en profunda comunión con Él. Asistir a Misa, es una manera concreta de expresarlo, en la misma manera en que Jesús nos enseñó en la Última Cena.

Cuando hacemos esto en memoria de Él (1Co 11:24), crecemos en una comunión más profunda con Jesús. A través de Jesús, tenemos comunión con el Padre y en el Espíritu. Además estamos en comunión con todos aquellos que reciban la Sagrada Comunión. “Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan” (1Co 10:17).

Si pudiéramos recibir y dar la comunión en el sentido más profundo de la palabra, nuestras comuniones podrían ser catalizadores para cambiar el mundo. Las naciones estarían unidas. Las denominaciones se destruirían, y todos los cristianos serian uno como Jesús y el Padre lo son (Jn 17:21). Nos gustaría ver la unidad entre las congregaciones de las iglesias en lugar de la mezquindad y los celos. Los matrimonios y las familias serían uno en mente y corazón. Todo el mundo cambiaría radicalmente y rápidamente a la imagen y semejanza de Dios.

 
Oración: Jesús, dame el deseo de recibirte a diario en la Sagrada Comunión.
Promesa: “Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida, el que come Mi carne y bebe Mi sangre permanece en mí y yo en él” (Jn 6:55-56).
Alabanza: ” ¡Oh cuerpo de Cristo! ¡Oh sangre del Señor! “
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