Young Adults of St Francis

April 8, 2014

Posted on: April 13, 2014

CROSS PEACE

 
“Where I am going you cannot come.” —John 8:21
 
Jesus told His sinful audience that He was going somewhere that they couldn’t come (Jn 8:21). One possible way to interpret this saying is to identify His destination as the cross. In our old, sinful nature, we “cannot come” (Jn 8:21) to the cross.

If we haven’t committed our lives to Jesus, we “cannot come” near the cross; rather, we flee from it (see Mk 14:50). Chained to our old, sinful nature, we are doomed to die in our sins (Jn 8:21, 24). We are “enemies of the cross” (Phil 3:18). In fact, when we live in our sins, the only time we come near the cross is for the purpose of nailing Jesus to it (see Heb 6:6; Catechism, 598).

What a miserable dilemma! To avoid dying in our sins, we need to believe that Jesus is God, I AM (Jn 8:24). However, we need to come to the cross to realize that Jesus is God (Jn 8:28).

Therefore, in His mercy, Jesus came down from heaven to go where we could not: the cross. When the crucified Jesus was lifted up on the cross, He snatched up our sinful nature and nailed it to the cross to be crucified with Him (Col 2:14). Hanging on the cross, Jesus draws all to Himself (Jn 12:32). By the grace and favor of God, we sinners who flee from the cross are given the desire to turn and look on Jesus. If we accept this grace, we will realize this crucified Jesus is God (Jn 8:28). We will believe in Him, accept Him as Lord and Savior (Jn 3:14-15), and be healed (Nm 21:9).

Come to the cross today. Be set free in Jesus.

 
Prayer: Jesus, nail Your crucified self to me so I can never leave You. May I be crucified to the world and the world to me (Gal 6:14). May I be a man or a woman of Your cross.
Promise: “You will surely die in your sins unless you come to believe that I AM.” —Jn 8:24
Praise: Robert has found direction to his life by spending time before the Blessed Sacrament.
 
Rescript: In accord with the Code of Canon Law, I hereby grant my permission to publish One Bread, One Body covering the period from April 1, 2014 through May 31, 2014.
†Most Reverend Joseph R. Binzer, Auxiliary Bishop, Vicar General of the Archdiocese of Cincinnati, October 30, 2013.

The rescript is a declaration that a book or pamphlet is considered to be free of doctrinal or moral error. It is not implied that those who have granted ecclesial permission agree with the contents, opinions, or statements expressed.

LA CRUZ Y LA PAZ

 
“Adonde yo voy, ustedes no pueden ir” (Juan 8:21).
 
Jesús dice a la gente que Él irá a un lugar donde ellos no pueden ir (Jn 8:21). Existe la posibilidad de que se refiriera a su destino en la cruz.; cierto que sin la redención y con nuestros pecados “no podemos ir” (Jn 8:21) a la cruz.

Si no entregamos nuestras vidas a con Jesús, “no podemos ir” por camino de la cruz, por el contrario, huimos de ella (ver Mc 14:50). Encadenados a nuestra naturaleza pecadora, estamos condenados a morir en nuestros pecados (Jn 8:21 y 24). Somos “enemigos de la cruz” (Fil 3:18). De hecho, cuando nuestros pecados dirigen nuestras acciones, la única motivación que nos acerca a la cruz es la de clavar a Jesús en ella (ver Heb 6:6; Catecismo, 598).

¡Que dilema tan triste! Para no morir en nuestros pecados necesitamos creer que Jesús es Dios, YO SOY (Jn 8:24). Sin embargo, necesitamos abrazar la cruz para encontrar allí a Jesús que es Dios (Jn 8:28).

Por lo tanto, en su misericordia, Jesús bajó del cielo para ir donde nosotros no podíamos ir: a la cruz. Cuando Jesús crucificado fue levantado en la cruz, tomó nuestra naturaleza pecaminosa y la clavó en la cruz para que fuese crucificada con Él (Col 2:14). Colgado en la cruz Jesús atrae a todos hacia Él (ver Jn 12:32). Por la gracia y el favor de Dios, nosotros pecadores que huimos de la cruz, nos sentimos llamados a dar media vuelta y mirar a Jesús. Si aceptamos esta gracia, nos daremos cuenta de que este Jesús crucificado es Dios (Jn 8:28). Si creemos en Él y le aceptamos como Señor y Salvador (Jn 3:14-15), seremos salvos (Num 21:9).

Ven a la cruz hoy y experimenta la libertad que solo Jesús puede dar.

 
Oración: Jesús, quédate crucificado en mí corazón, para que nunca pueda dejarte. “El mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo” (Gal 6:14).
Promesa: “Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados” (Jn 8:24).
Alabanza: Durante el tiempo de adoración frente al Santísimo Sacramento, Roberto ha encontrado sentido para su vida.
 
Rescripto: Según el Código de Derecho Canónico, se otorga el Imprimátur (permiso de publicar) a Un Pan, Un Cuerpo por el periodo desde 1 de abril de 2014 hasta 31 de mayo de 2014 incluso.
†Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 18 de diciembre de 2013.

El Imprimátur (permiso de publicar) es una declaración que un libro o folleto se considera libre de error doctrinal o moral. No implica acuerdo con contenido, opiniones o afirmaciones expresadas en el mismo.

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