Young Adults of St Francis

April 12, 2014

Posted on: April 13, 2014

LEAD-OFF BATTER-ED

 
“I will make them one nation upon the land, in the mountains of Israel, and there shall be one Prince for them all.” —Ezekiel 37:22
 
Ezekiel prophesied that Israel and Judah would be united after hundreds of years of division. This miracle of unity would be done by David’s Descendant, Who would be the one Prince and the one Shepherd of the reunited nation (Ez 37:24). Ezekiel prophesied unity through divinely ordained leadership.

Caiaphas, the high priest when Jesus died, also prophesied. He said: “It is better for you to have one Man die [for the people] than to have the whole nation destroyed” (Jn 11:50). Caiaphas “prophesied that Jesus would die for the nation — and not for this nation only, but to gather into one all the dispersed children of God” (Jn 11:51-52). Unity would be effected by a Leader — not by a leader in governing, organizing, building, or even fighting, but by a Leader in dying. Jesus led the way in dying and made two into one through the blood of His cross (Eph 2:16; Col 1:20).

If we want unity in our world, among denominations, within the Church, in marriage and family, and in Christian community, we, with Jesus, must lead the way in dying. We must continually “carry about in our bodies the dying of Jesus” (2 Cor 4:10). We must lead the daily Way of the Cross (Lk 9:23).

All Christians “are constantly being delivered to death for Jesus’ sake” (2 Cor 4:11). However, those who volunteer to be the first to die and sacrifice make us one as the Father and Jesus are one (see Jn 17:21). Lead in dying.

 
Prayer: Father, for love of You, in this Holy Week, may I take over the lead in the contest of suffering (see Heb 10:32).
Promise: “I will make with them a covenant of peace; it shall be an everlasting covenant with them, and I will multiply them.” —Ez 37:26
Praise: Jesus healed Kim of breast cancer.
 
Rescript: In accord with the Code of Canon Law, I hereby grant my permission to publish One Bread, One Body covering the period from April 1, 2014 through May 31, 2014.
†Most Reverend Joseph R. Binzer, Auxiliary Bishop, Vicar General of the Archdiocese of Cincinnati, October 30, 2013.

The rescript is a declaration that a book or pamphlet is considered to be free of doctrinal or moral error. It is not implied that those who have granted ecclesial permission agree with the contents, opinions, or statements expressed.

LIDER EN MORIR

 
“Haré de ellos una sola nación en la tierra, en las montañas de Israel, y todos tendrán un solo rey: ya no formarán dos naciones ni estarán más divididos en dos reinos” (Ezequiel 37:22).
 
Ezequiel profetizó que Israel y Judá estarían unidos después de cientos de años de división, este milagro de unión seria hecho por un descendiente de David, quien sería el príncipe y pastor de esta nación reunificada (Ez 37:24). Ezequiel profetizó unificación a través de un liderazgo divinamente ordenado.

Caifás, el Sumo Sacerdote cuando Jesús murió, también profetizó. Dijo: “¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?” (Jn 11:50). Caifás “No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Jn 11:51-52). La unificación sería efectuada por un Líder ―no por un líder gobernante, organizador, edificante o incluso un luchador, pero por un líder al morir. Jesús los reconcilió con Dios en un solo cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona. Porque Él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz. (Ef 2:16; Col 1:20).

Si queremos traer la unidad a nuestro mundo, dentro de la Iglesia, las denominaciones, los matrimonios, familias y en la comunidad cristiana; junto a Jesús, debemos asumir el camino del sufrimiento y la muerte. Nos corresponde “siempre y a todas partes, llevar en nuestros cuerpos los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la muerte de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo”(2Co 4:10). “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga” (Lc 9:23).

Todos los cristianos “estamos enfrentamos a la muerte por causa de Jesús” (2Co 4:11). No obstante, aquellos que voluntariamente aceptan el sacrificio y la muerte, nos unifican, así como el Padre y Jesús son uno (ver Jn 17:21) se nos invita a tomar esta senda.

 
Oración: Padre, por tu amor, en esta semana Santa, que pueda asumir el camino del sufrimiento (ver Heb 10:32).
Promesa: “Estableceré para ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna. Los instalaré, los multiplicaré y pondré mi Santuario en medio de ellos para siempre” (Ez 37:26).
Alabanza: Jesús curó a Kim de cáncer del seno.
 

Rescripto: Según el Código de Derecho Canónico, se otorga el Imprimátur (permiso de publicar) a Un Pan, Un Cuerpo por el periodo desde 1 de abril de 2014 hasta 31 de mayo de 2014 incluso.
†Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 18 de diciembre de 2013.

El Imprimátur (permiso de publicar) es una declaración que un libro o folleto se considera libre de error doctrinal o moral. No implica acuerdo con contenido, opiniones o afirmaciones expresadas en el mismo.

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