Young Adults of St Francis

April 5, 2014

Posted on: April 4, 2014

JESUS, THE “HOME-MAKER”

 
“Then each went off to his own house.” —John 7:53
 
Zacchaeus encountered Jesus and opened his house to Him. That day, salvation came to his house (Lk 19:9). A royal official encountered Jesus, and Jesus promised to heal his son. “Jesus told him, ‘Return home’ ” (Jn 4:50). His son was healed, and his entire household “became believers” (Jn 4:53). A demon-possessed man met Jesus and was set free. He wanted to follow Jesus, but Jesus “told him instead: ‘Go home’ ” (Mk 5:19). The man told his family of the mercy of Jesus and all were amazed (Mk 5:20). For these people, Jesus was a home-maker.

The Jewish leaders of Jerusalem also encountered Jesus. They scorned Him, and returned home (Jn 7:53). Sadly, they missed the time of their visitation and lost the path to peace for their homes (Lk 19:42-44). Within forty years, their homes were totally destroyed by the Romans (Lk 19:44). The people of the towns of Chorazin and Bethsaida encountered Jesus and saw first-hand His miracles. However, they didn’t take Jesus into their lives or their homes. As Jesus prophesied, their homes were also destroyed by the Roman army (Mt 11:20-24).

Bring Jesus into your home today. Give Him control of everything that takes place in your home. As Jesus takes charge of home repair, He may find it necessary to rip out some deteriorated or warped areas (see Lk 12:51-53). Yet Jesus is the “Restorer of ruined homesteads” (Is 58:12) and He tears down only to speed up the ultimate purpose of home restoration. Make Jesus the Lord of your home. Then your home will be so strong and united that it will survive even the worst trials (Mt 7:24-25).

 
Prayer: Father, use my home as a launching pad for the spread of the Gospel.
Promise: “A Shield before me is God, Who saves the upright of heart.” —Ps 7:11
Praise: St. Vincent’s motto was: “Whatever you do, think not of yourself, but of God.”
Rescript: In accord with the Code of Canon Law, I hereby grant my permission to publish One Bread, One Body covering the period from April 1, 2014 through May 31, 2014.
†Most Reverend Joseph R. Binzer, Auxiliary Bishop, Vicar General of the Archdiocese of Cincinnati, October 30, 2013.

The rescript is a declaration that a book or pamphlet is considered to be free of doctrinal or moral error. It is not implied that those who have granted ecclesial permission agree with the contents, opinions, or statements expressed.

 

JESÚS, EL “RESTAURADOR”

 
“Y cada uno regresó a su casa” (Juan 7:53).
 
Zaqueo encontró a Jesús y le abrió su casa. Ese día, la salvación llegó a su hogar (Lc 19:9). Un oficial real encontró a Jesús quien le prometió curar a su hijo. “Jesús le dijo: ‘vuelve a tu casa’ ” (Jn 4:50). Su hijo fue sanado y toda su familia se convirtió (Jn 4:53). Un hombre poseído por el demonio encuentra a Jesús y es liberado. Cuando el hombre quiere seguir a Jesús, Él le dice: “Vete a tu casa” (Mc 5:19). El hombre habló a su familia acerca de la misericordia de Jesús y ellos quedaban admirados (Mc 5:20). Para esta gente, Jesús era el restaurador del hogar.

También los líderes judíos de Jerusalén se encontraron con Jesús; ellos lo menospreciaron y regresaron a sus casas (Jn 7:53). Tristemente, no supieron aprovechar su visita y la paz que llegaría a sus casas (Lc 19:42-44). Cuarenta años más tarde, sus casas fueron destruidas por los romanos (Lc 19:44). Las personas de las ciudades de Corozaín y Betsaida encontraron a Jesús y vieron sus milagros de primera mano. Sin embargo, ellos no llevaron a Jesús a sus vidas ni a sus hogares. Como Jesús profetizó, sus casas también fueron destruidas por el ejército romano (Mt 11:20-24).

Ya que has encontrado a Jesús, es momento de llevarlo a tu hogar. Dale el control de todo lo que ocurre en tu casa. Es probable que haya algunas áreas deterioradas o deformadas (ver Lc 12:51-53). Pero no debes preocuparte pues Jesús es el “Restaurador de moradas en ruinas” (Is 58:12). Hay ocasiones en que es mejor destruir algo y volver a construirlo sobre una base sólida; teniendo presente el fin último es la restauración de tu hogar. Permite que Jesús sea el Señor de tu hogar. Entonces tu hogar será tan fuerte y unido que sobrevivirá incluso a las peores pruebas (Mt 7:24-25).

 
Oración: Padre, utiliza mi hogar como plataforma de lanzamiento para la propagación del Evangelio.
Promesa: “Mi escudo es el Dios Altísimo, que salva a los rectos de corazón” (Sal 7:11).
Alabanza: El lema de san Vicente era: “Hagas lo que hagas, piensa que no es obra tuya, sino de Dios.”
 
(Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).

Rescripto: Según el Código de Derecho Canónico, se otorga el Imprimátur (permiso de publicar) a Un Pan, Un Cuerpo por el periodo desde 1 de abril de 2014 hasta 31 de mayo de 2014 incluso.
†Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 18 de diciembre de 2013.

El Imprimátur (permiso de publicar) es una declaración que un libro o folleto se considera libre de error doctrinal o moral. No implica acuerdo con contenido, opiniones o afirmaciones expresadas en el mismo.
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