Young Adults of St Francis

March 9, 2014

Posted on: March 10, 2014

THE ORIGINS OF THE SPECIES

“She took some of its fruit and ate it; and she also gave some to her husband, who was with her, and he ate it.” —Genesis 3:6
When we sin, we become alienated from the Lord and others. In sin, we become spiritually blinded, confused, enslaved, and insensitive. By sin, we hurt the other members of Christ’s body, the Church. These are only a few of the countless effects of one sin. Nevertheless, although we all are familiar with these bad effects of sin, we can hardly fathom the enormity of the first sin, that is, the sin that changed the origin of our species and gave us a fallen nature. The effects of our sins are not genetically inherited by our children and their children, etc. However, the effect of Adam and Eve’s sin was genetically inherited by humanity. This boggles the mind and is the root of every evil on earth.

The original sin and our subsequent fallen nature can only be dealt with by our being begotten from above, born again (see Jn 3:3), created anew (see Gal 6:15). Jesus made this possible by His death and resurrection. We accept this new birth by being baptized (see Jn 3:5), and we live the resulting new life by faith.

The purpose of Lent is to help us live the new life of baptism by deepening our faith. After Lent, at every Easter Sunday Mass, in every Catholic Church in the world, the Church will call us to renew our baptismal promises. This is one of the greatest possible expressions of faith, and is the heart of God’s plan of salvation.

Give alms, pray, fast, repent, go to Confession, prepare to renew your baptismal promises.

Prayer: Father, may I “grasp and live the immense, extraordinary richness and responsibility” of my baptism (Lay Members of Christ’s Faithful People, Pope John Paul II, 61).
Promise: “Not on bread alone is man to live but on every utterance that comes from the mouth of God.” —Mt 4:4
Praise: Glory and praise to You, risen Lord Jesus Christ!
Rescript: In accord with the Code of Canon Law, I hereby grant my permission to publish One Bread, One Body covering the period from February 1, 2014 through March 31, 2014.
†Most Reverend Joseph R. Binzer, Auxiliary Bishop, Vicar General of the Archdiocese of Cincinnati, August 8, 2013.
The rescript is a declaration that a book or pamphlet is considered to be free of doctrinal or moral error. It is not implied that those who have granted ecclesial permission agree with the contents, opinions, or statements expressed.

EL ORIGEN DE LAS ESPECIES

“[La mujer] tomó de su fruto y comió; luego se lo dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió” (Génesis 3:6).
Cuando pecamos, nos alejamos enajenamos del Señor y de los demás. Con el pecado, quedamos espiritualmente cegados, confundidos, esclavizados e insensibles. A través del pecado, lastimamos a los otros miembros del cuerpo de Cristo, la Iglesia. Estos son solamente algunos de los efectos innumerables de un pecado. No obstante, a pesar de que estamos todos familiarizados con estos malos efectos del pecado, nosotros apenas podemos comprender la magnitud del primer pecado, es decir, el pecado que cambió el origen de nuestra especie y nos dio una naturaleza caída. Los efectos de nuestros pecados no los heredan genéticamente nuestros hijos y sus hijos, etc. Sin embargo, el efecto del pecado de Adán y Eva sí lo heredó genéticamente la humanidad. Esto deja alucinada a la mente y es la raíz de todo el mal del mundo.

El pecado original y nuestra naturaleza caída subsecuente pueden ser tratados solamente al ser engendrados de lo alto, nacidos de nuevo (Cfr. Jn 3:3), creados de nuevo (Cfr. Gal 6:15). Jesucristo lo hizo posible por Su muerte y resurrección. Aceptamos este nuevo nacimiento a través de ser bautizados (Cfr. Jn 3:5) y vivimos la vida nueva resultante en fe.

El propósito de Cuaresma es ayudarnos a vivir la nueva vida del bautismo al profundizar nuestra fe. Después de Cuaresma, en cada misa del Domingo de Pascua, en cada Iglesia Católica del mundo, la Iglesia nos llamará a renovar nuestras promesas bautismales. Es una de las mejores expresiones de fe posibles y es el centro del plan de salvación de Dios.

Da limosnas, reza, ayuna, arrepiéntete, ve a la Penitencia, prepárate a renovar tus promesas bautismales.

Oración: Padre, que yo pueda “hacer captar y vivir las inmensas riquezas” de mi bautismo (Christifideles Laici – Sobre vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo, Papa Juan Pablo II, 61).
Promesa: “El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4:4).
Alabanza: ¡Toda gloria y alabanza a Ti!
Rescripto: Según el Código de Derecho Canónico, se otorga el Imprimátur (permiso de publicar) a Un Pan, Un Cuerpo por el periodo desde 1 de febrero de 2014 hasta 31 de marzo de 2014 incluso.
†Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 8 de augusto de 2013.
El Imprimátur (permiso de publicar) es una declaración que un libro o folleto se considera libre de error doctrinal o moral. No implica acuerdo con contenido, opiniones o afirmaciones expresadas en el mismo.
Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: