Young Adults of St Francis

March 6, 2014

Posted on: March 8, 2014

TRIPLE PLAY

“Jesus said to all: ‘Whoever wishes to be My follower must deny his very self, take up his cross each day, and follow in My steps.’ ” —Luke 9:23
In the above Scripture verse, Jesus speaks of a three-part process to becoming His disciple:

  1. Deny ourselves. The first requirement of being a follower of Jesus, that is, His disciple, is to deny our very self. Self-denial is not unusual, even among non-Christians. “Athletes deny themselves all sorts of things. They do this to win a crown” (1 Cor 9:25). People deny themselves in order to make a fortune, build a business, etc. Of course, Jesus is referring to much more than acts of self-denial; He calls us to deny ourself at the deepest core of our being, so that our identity lies in Him alone.
  2. Take up your crosses daily. Again, this can be done by non-Christians. Caregivers, parents of disabled children, farmers, and others bear their crosses daily. Christ’s followers are called to bear suffering and difficulties willingly, innocently, and with forgiving hearts.
  3. Follow in Jesus’ steps. Following Jesus is what distinguishes the disciple. A disciple goes where Jesus goes, loves who He loves, and obeys His commandments. Jesus said: “Where I am, there will My servant be” (Jn 12:26). Jesus went without a place to lay His head (Lk 9:58) and chose the will of God rather than His own (Lk 22:42). He loved His enemies and even gave His life for them.

Deny your very self, take up your cross daily, and follow Jesus to and through the cross. Choose to be a disciple of Jesus.

Prayer: Father, may I be Jesus’ disciple and “make disciples” who may then make disciples of others (see Mt 28:19).
Promise: “Choose life, then, that you and your descendants may live.” —Dt 30:19
Praise: Sarah forgave her alcoholic father and joined him at Mass.
(This teaching was submitted by a member of our editorial team.)
Rescript: In accord with the Code of Canon Law, I hereby grant my permission to publish One Bread, One Body covering the period from February 1, 2014 through March 31, 2014.
†Most Reverend Joseph R. Binzer, Auxiliary Bishop, Vicar General of the Archdiocese of Cincinnati, August 8, 2013.
The rescript is a declaration that a book or pamphlet is considered to be free of doctrinal or moral error. It is not implied that those who have granted ecclesial permission agree with the contents, opinions, or statements expressed.

LA TRIPLE ACCIÓN

“Después dijo a todos: ‘El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga'” (Lucas 9:23).
En este verso del evangelio de san Lucas, Jesucristo habla de un proceso tripartido para ser Su discípulo:

  1. La negación del yo.El primer requisito para ser seguidor de Jesucristo, es decir, su discípulo, es negarnos a nosotros mismos. La abnegación no es nada inusual, incluso entre los no cristianos. “Los atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener una corona” (1 Co 9:25). Para ganar una fortuna, desarrollar una empresa, etc. hay que pasar por muchas privaciones. Por supuesto, Jesucristo se refiere a mucho más que unos actos de abnegación; Él nos llama a negarnos a nosotros mismos, hasta lo más profundo de nuestros corazones, hasta que nos identifiquemos totalmente con Él.
  2. Cargar con las cruces de cada día. Esto lo pueden hacer incluso los no cristianos. Los cuidadores, los padres de niños con habilidades limitadas, granjeros y muchos otros cargan con sus cruces de cada día fielmente. Los seguidores de Cristo son llamados a soportar sufrimiento y dificultades voluntariamente, inocentemente y con corazones que perdonan.
  3. Seguir los pasos de Jesucristo. El seguir a Jesucristo es lo que distingue a un discípulo. Un discípulo va por donde va Jesucristo, ama a quien Él ama y obedece sus mandamientos. Jesucristo dijo: “Donde yo esté, estará también mi servidor” (Jn 12:26). Jesucristo andaba sin tener dónde reclinar la cabeza (Lc 9:58) y eligió la voluntad de Dios y no la suya (Lc 22:42). Él amaba a sus enemigos e incluso dio su vida por ellos.

Niégate a ti mismo, carga con tu cruz de cada día y sigue a Jesucristo hacia y a través de la cruz. Elige ser un discípulo de Jesucristo.

Oración: Padre, que yo pueda ser un discípulo de Jesucristo y “hacer discípulos” que a su vez harán discípulos de otros (Cfr. Mt 28:19).
Promesa: “Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes” (Dt 30:19).
Alabanza: Sara perdonó a su padre alcohólico y le acompañó a Misa.
(Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).
Rescripto: Según el Código de Derecho Canónico, se otorga el Imprimátur (permiso de publicar) a Un Pan, Un Cuerpo por el periodo desde 1 de febrero de 2014 hasta 31 de marzo de 2014 incluso.
†Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 8 de augusto de 2013.
El Imprimátur (permiso de publicar) es una declaración que un libro o folleto se considera libre de error doctrinal o moral. No implica acuerdo con contenido, opiniones o afirmaciones expresadas en el mismo.
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