Young Adults of St Francis

February 28, 2014

Posted on: March 2, 2014

JESUS LOVES THE DIVORCED

“Whoever divorces his wife and marries another commits adultery against her; and the woman who divorces her husband and marries another commits adultery.” —Mark 10:11-12
Jesus does not believe in divorce, and He never will (see Heb 13:8). In fact, Jesus hates divorce (Mal 2:16). Of course, this does not mean that He hates those who are divorced. The very reason He hates divorce is because He loves those who are divorced and did not want to see them hurt by divorce.

The Church, as the body of Christ, has always been true to Jesus, the Head of the body, and has opposed divorce. In recent years, some denominations, not in full communion with the Catholic Church, have ignored Jesus’ words forbidding divorce and second marriages. The Catholic Church has recognized that divorce is sometimes not the fault of divorced persons but something imposed on them by their spouses. In this case, those divorced are not rejecting Jesus’ prohibition of divorce but are victims of injustice. The Catholic Church has also realized that not every marriage is a marriage by God’s standards, and the Church’s diocesan tribunals discern such marriage cases carefully and prayerfully. Therefore, the Church may discern that some second marriages are actually the first and only marriages by God’s standards. However, individuals should not discern that for themselves. The Church alone has that responsibility.

Taking into account these clarifications, as Christians we must oppose divorce and second marriages. We must say, do, and love as Jesus does.

Prayer: Father, thank You for the divorced who have unilaterally been faithful to their marriage vows.
Promise: “You have heard of the steadfastness of Job, and have seen what the Lord, Who is compassionate and merciful, did in the end.” —Jas 5:11
Praise: Although her husband deserted her with two children, Rita, through God’s grace, remained faithful to him and was able to care for him when he returned to her shortly before his death.
Rescript: In accord with the Code of Canon Law, I hereby grant my permission to publish One Bread, One Body covering the period from February 1, 2014 through March 31, 2014.
†Most Reverend Joseph R. Binzer, Auxiliary Bishop, Vicar General of the Archdiocese of Cincinnati, August 8, 2013.
The rescript is a declaration that a book or pamphlet is considered to be free of doctrinal or moral error. It is not implied that those who have granted ecclesial permission agree with the contents, opinions, or statements expressed.

JESÚS AMA TAMBIÉN AL DIVORCIADO

“El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio” (Marcos 10:11-12).
Jesús no cree en el divorcio y nunca lo hará (ver Heb 13:8). De hecho, Jesús aborrece el divorcio (Mal 2:16). Por supuesto, no significa que Él odia a los que son divorciados. La verdadera razón por la que Él detesta el divorcio es porque Él ama a los que son divorciados y no quiere verlos sufrir.

La Iglesia, como cuerpo de Cristo, siempre ha sido fiel a Jesús, la Cabeza de este cuerpo, y se ha opuesto al divorcio. En años recientes, algunas denominaciones que no están en plena comunión con la Iglesia Católica, han ignorado las palabras de Jesús que prohíben el divorcio y los segundos matrimonios. La Iglesia Católica ha reconocido que algunas veces el divorcio no es una falta de las personas divorciadas, sino algo impuesto por sus esposos. En este caso, los divorciados no están rechazando la prohibición de Jesús, sino que son víctimas de la injusticia. La Iglesia Católica también se ha dado cuenta de que no todo matrimonio es un matrimonio bajo las normas de Dios y los tribunales diocesanos de la Iglesia disciernen tales casos cuidadosa y piadosamente. Por eso, la Iglesia puede discernir que algunos segundos matrimonios son realmente los primeros y únicos según las normas de Dios. Sin embargo, los individuos no deben discernir eso por ellos mismos. Únicamente la Iglesia tiene esa responsabilidad.

Tomando en cuenta estas aclaraciones, como cristianos, debemos oponernos al divorcio y los segundos matrimonios. Debemos decir, hacer y amar como Jesús.

Oración: Padre, gracias por los divorciados que unilateralmente han permanecido fieles a sus promesas matrimoniales.
Promesa: “Porque nosotros llamamos felices a los que sufrieron con paciencia. Ustedes oyeron hablar de la paciencia de Job y saben lo que hizo el Señor con él, porque el Señor es compasivo y misericordioso” (Stg 5:11).
Alabanza: Aunque su esposo la desertó con dos niños, Rita, por la gracia de Dios, permaneció fiel a él y fue capaz de cuidarlo cuando regresó a ella poco antes de morir.
Rescripto: Según el Código de Derecho Canónico, se otorga el Imprimátur (permiso de publicar) a Un Pan, Un Cuerpo por el periodo desde 1 de febrero de 2014 hasta 31 de marzo de 2014 incluso.
†Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 8 de augusto de 2013.
El Imprimátur (permiso de publicar) es una declaración que un libro o folleto se considera libre de error doctrinal o moral. No implica acuerdo con contenido, opiniones o afirmaciones expresadas en el mismo.
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