Young Adults of St Francis

January 8, 2014

Posted on: February 24, 2014

LOVING THE INVISIBLE

“We have seen for ourselves, and can testify, that the Father has sent the Son as Savior of the world.” —1 John 4:14
It is very important for us as human beings to see people if we are to love them. We find it hard to love the invisible because we usually receive and give love through our senses. That is why God became a human being — so that we could see Him and love Him.

Therefore, when Jesus ascended bodily into heaven, this presented a problem for us. We no longer had a see-able and more lovable God. Accordingly, Jesus and the Father sent the Holy Spirit to extend the Incarnation by creating the body of Christ, the Church. Now through the Church and especially in the Eucharist, we can do much more than see God. We can even receive into our bodies the body and blood of God.

We accept this special, miraculous relationship with God by believing in Him and loving Him. “No one has ever seen God. Yet if we love one another God dwells in us, and His love is brought to perfection in us” (1 Jn 4:12). “God is Love, and he who abides in love abides in God, and God in him” (1 Jn 4:16). We can be in the invisible God and He in us if we are in love with Him, especially in the Eucharist. “Although you have never seen Him, you love Him, and without seeing you now believe in Him, and rejoice with inexpressible joy touched with glory because you are achieving faith’s goal, your salvation” (1 Pt 1:8-9).

Prayer: Father, no one has ever seen You (Jn 1:18), but I love You with all my heart because I have seen Your Image, Jesus (Col 1:15).
Promise: “It is I. Do not be afraid!” —Mk 6:50
Praise: Once a drug dealer and abuser, by God’s grace George became a preacher of His Word.
Rescript: In accord with the Code of Canon Law, I hereby grant my permission to publish One Bread, One Body covering the period from December 1, 2013 through January 31, 2014.
†Most Reverend Joseph R. Binzer, Auxiliary Bishop, Vicar General of the Archdiocese of Cincinnati, June 17, 2013.
The rescript is a declaration that a book or pamphlet is considered to be free of doctrinal or moral error. It is not implied that those who have granted ecclesial permission agree with the contents, opinions, or statements expressed.

AMANDO LO INVISIBLE

“Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo” (1 Juan 4:14).
Es muy importante para nosotros, seres humanos, ver a la gente si vamos a amarla. Encontramos que es difícil amar lo invisible porque usualmente recibimos y damos amor mediante nuestros sentidos. Es por eso que Dios se convirtió en ser humano para que podamos verle y amarle.

Por esta razón, cuando Jesús asciende al Cielo, se nos presenta un nuevo reto: la falta de un Dios a quien podamos ver para, por ende, amar. De la misma manera, Jesús y el Padre enviaron al Espíritu Santo para extender la Encarnación mediante la creación del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Ahora, a través de la Iglesia y en especial de la Eucaristía, podemos hacer mucho más que ver a Dios. Podemos inclusive recibirlo en nuestro cuerpo la sangre y el cuerpo de Dios.

Aceptamos esta relación milagrosa y especial con Dios creyendo y amándole. “Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros” (1 Jn 4:12). “Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él (1 Jn 4:16). Nosotros podemos estar dentro Dios invisible y Él dentro de nosotros si estamos enamorados de Él, especialmente EN la Eucaristía. “Porque ustedes lo aman sin haberlo visto, y creyendo en Él sin verlo todavía, se alegran con un gozo indecible y lleno de gloria, seguros de alcanzar el término de esa fe, que es la salvación” (1 Pe 1:8,9).

Oración: Padre, nadie te ha visto, (Jn 1:18), pero yo te amo con todo mi corazón porque yo he visto tu imagen, Jesús (Col 1:15).
Promesa: “Tranquilícense, soy yo; no teman” (Mc 6:50).
Alabanza: Una vez un adicto y narcotraficante, por la gracia de Dios se volvió predicador de su Palabra.
Rescripto: Según el Código de Derecho Canónico, se otorga el Imprimátur (permiso de publicar) a Un Pan, Un Cuerpo por el periodo desde 1 de diciembre de 2013 hasta 31 de enero de 2014 incluso.
†Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 19 de julio de 2013.
El Imprimátur (permiso de publicar) es una declaración que un libro o folleto se considera libre de error doctrinal o moral. No implica acuerdo con contenido, opiniones o afirmaciones expresadas en el mismo.
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