Young Adults of St Francis

January 28, 2014

Posted on: February 24, 2014

DANCING IN THE AISLES

“He sacrificed an ox and a fatling. Then David, girt with a linen apron, came dancing before the Lord with abandon.” —2 Samuel 6:13-14
Most of us don’t dance that much, especially at church. If we did dance at church, we probably wouldn’t do it at the time for the collection. However, David danced after sacrificing an ox and a fatling every six steps of the ark’s progress into Jerusalem (2 Sm 6:13). The total of this offering could add up to hundreds of oxen and fatlings, which could cost very many thousands of dollars in today’s economy. After David danced, he “offered holocausts and peace offerings” (2 Sm 6:17). “He then distributed among all the people, to each man and each woman in the entire multitude of Israel, a loaf of bread, a cut of roast meat, and a raisin cake” (2 Sm 6:19). David’s further offerings and his generous provision of supper for a multitude cost him at least several thousand more dollars.

Few of us have David’s monetary resources. We can’t give the Lord thousands and hundreds of thousands of dollars. However, we can give with David’s attitude. We can dance as we empty our pockets, close our savings accounts, sell what we have (Mk 10:21), and give sacrificially to the Church. We must give “not sadly, not grudgingly, for God loves a cheerful giver” (2 Cor 9:7).

Give and dance; dance and give. Rejoice that God has given you something to give, and that He will mercifully accept your gift.

Prayer: Father, send the Spirit to give me dancing lessons. May I dance as David danced.
Promise: “Whoever does the will of God is brother and sister and mother to Me.” —Mk 3:35
Praise: St. Thomas’ family opposed his vocation and held him captive for two years. Thomas used this time to memorize much of the Bible.
Rescript: In accord with the Code of Canon Law, I hereby grant my permission to publish One Bread, One Body covering the period from December 1, 2013 through January 31, 2014.
†Most Reverend Joseph R. Binzer, Auxiliary Bishop, Vicar General of the Archdiocese of Cincinnati, June 17, 2013.
The rescript is a declaration that a book or pamphlet is considered to be free of doctrinal or moral error. It is not implied that those who have granted ecclesial permission agree with the contents, opinions, or statements expressed.

¡BAILANDO EN LOS PASILLOS!

“Y él sacrificó un buey y un ternero cebado. David, que sólo llevaba ceñido un efod de lino, iba danzando con todas sus fuerzas delante del Señor” (2 Samuel 6:13-14).
Muchos de nosotros no bailamos tanto, especialmente en Misa. Si bailáramos en Misa, seguro que no lo haríamos al tiempo de la colecta. Pero David sí bailó después de sacrificar un buey y un cebón a cada seis pasos del progreso del arca a Jerusalén (2 Sam 6:13). El total de estas ofrendas llegaría a ser cientos de bueyes y animales, los cuales costarían miles de dólares en la economía actual. Después de bailar, David, “ofreció holocaustos y sacrificios de comunión” (2 Sm 6:17). “Después repartió a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, hombres y mujeres, una hogaza de pan, un pastel de dátiles y uno de pasas de uva por persona” (2 Sam 6:19). Otras ofertas que hizo David, con su generosa invitación a cenar a la multitud, le costarían mínimo miles de dólares más.

Pocos de nosotros tenemos los recursos monetarios de David. No podemos dar al Señor miles y centenares de miles de dólares. Sin embargo, podemos tener la actitud de David. Podemos bailar al vaciarnos los bolsillos, cerrar nuestras cuentas de ahorros, vender las cosas que tenemos (Mc 10:21) y dar con sacrificio a la iglesia. Debemos dar “no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría” (2 Cor 9:7).

¡Da y danza; baila y da! Alégrate que Dios te haya dado algo que dar, y que aceptará tu regalo con misericordia.

Oración: Padre, envía el Espíritu a darme clases de baile. ¡Que baile como David bailó!
Promesa: “El que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mc 3:35).
Alabanza: La familia de santo Tomás se opuso a su vocación y lo mantuvieron cautivo por dos años. Tomás utilizó este tiempo para memorizar gran parte de la Biblia.
(Esta enseñanza fue presentada por un miembro de nuestro equipo editorial).
Rescripto: Según el Código de Derecho Canónico, se otorga el Imprimátur (permiso de publicar) a Un Pan, Un Cuerpo por el periodo desde 1 de diciembre de 2013 hasta 31 de enero de 2014 incluso.
†Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 19 de julio de 2013.
El Imprimátur (permiso de publicar) es una declaración que un libro o folleto se considera libre de error doctrinal o moral. No implica acuerdo con contenido, opiniones o afirmaciones expresadas en el mismo.
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